Gjør som tusenvis av andre bokelskere
Abonner på vårt nyhetsbrev og få rabatter og inspirasjon til din neste leseopplevelse.
Ved å abonnere godtar du vår personvernerklæring.Du kan når som helst melde deg av våre nyhetsbrev.
Fernández embiste las urbes con sus versos recorriendo callejuelas, así comotambién se recorre una cintura durante la seducción, o los declives de ciudadesmusas, o la amante que le susurra sus senos por la espalda; Montevideo, Iguazú, Pesaro, Bahía, Venecia, Atenas, el día y la noche, las aborda igual que deshoja en suspoemas a las mujeres que ha amado, delicadamente. Las amantes musas, acasogriega, italiana, uruguaya tienen su momento. Pero todas son más bien la mujeruniversal sin gentilicio o el amor idóneo que pasó, pasa y pasará por su vida en susvagabundeos rítmicos. Amores que culminan o culminaron en la danza anhelada delos cuerpos, así como acabaría una noche toda estrellada sobre una plaza de suciudad ideal hasta que se vuelve día. Añoranzas de sitios y vivencias amorosasconviven con los matices de la transición, como los viajes.SILVIA SILLER
El país de las palabras rotas de Juan Esteban Londoño es un librointenso, maravilloso y original. Sus poemas componen dos mundos: unolleno de noche y otro rebosante de luz. Cada página asoma con humildady a la vez violencia en medio de un campo nevado. Es vital para su formade decir el silencio, la brevedad, la contemplación y el aliento filosófico.Habla de las migraciones internas y externas, y de los movimientosferoces del alma extranjera. Sus temas principales, quizás, son laincomunicabilidad y la distancia. Viajamos en una escena mágica en cadauno de sus relatos. A través del mundo y el lenguaje salvaje de losbosques alemanes, su autor nos provoca compasión, ternura, esperanza yamor.FREDY YEZZEDBuenos Aires, julio de 2017
La canción que me salva de Sergio Geese es un libro que transita por el duelo, el amor y la esperanza. En algunos pasajes hay un aliento de rabia y desencanto cuando retrata el deterioro del nosotros acá y ahora. Sin embargo, estas páginas están colmadas de humildad y compasión; pues es el Otro el centro de su manantial. "Bajo la lluvia, una sustancia de amor", se lee en este libro que nos extiende la mano. Cada uno de sus poemas duele hasta la médula, se palpa la sinceridad y la ferocidad con que han sido escritos. La naturaleza vegetal y animal le dan olor, vuelo y matiz a sus imágenes. Como en Gabriela Mistral, sus poemas en prosa tienen un gesto rural, humano y profundo. El lector que se acerca a este universo se lleva la sensación de estar escuchando una música única y llena de luz. FREDY YEZZED Buenos Aires, septiembre de 2018
Marco Aguilar Sanabria / Turrialba, Costa Rica, julio de 2018.Luis Rodríguez suena su caracol y todos lo seguimos hacia la selva antigua que huele a monos aulladores, al jaguar que es apenas una sombra, una alucinación, lo mismo que el Rey Lapa.Aprendemos que el río choca con las piedras y de esa manera las vocales dormidas debajo de ellas despiertan, bailan, cantan para la eternidad. Y convocados por su melodía, en esas aguas se reúnen el caimán con la danta, la serpiente y todos los animales, vigilados desde lo alto por el zopilote y algunas otras aves por si aparece el tigre. Las lapas son frutas que chillan en las ramas poderosas de la ceiba.Sorprendente libro este, novedoso desde la entrada hasta la salida, nos presenta una cosmovisión aguda y diferente, una iconografía que se nos esfuma con cada viejo cabécar que se muere. Y hay que leerlo rápidamente, no sea que El Ladrón de la Música aparezca de pronto y nos deje sin nada en las manos.
En La imperfección del deseo, la ópera prima de Adrián Cadavid, un extranjero anónimo, en medio de la desolación y la rutina más abismal de Nueva York, le escribe cartas, sobre el estado de su alma, a Hungría, una mujer fantasmal que provoca efluvios de sensualidad y a la vez de desencanto.En sus páginas un hombre, voluptuoso y brutalmente sincero consigo mismo, busca la salvación contra el tedio y el desasosiego. Pero solo tiene palabras que gritan a cada instante: "Atado al miedo, temo nuevamente", y exclaman "¡Cómo ha crecido el tiempo sin saber adónde ir!".Tanto el erotismo como el dolor son formas del conocimiento, nos lo recuerda ese anónimo remitente en cada una de estas 48 cartas, que camaleónicamente se esconden detrás del diario íntimo, el poema en prosa, la crónica, el reporte médico y la anotación metafísica.El temperamento de La imperfección del deseo no es para cualquier lector, pues es una obra escrita desde la herida lenta y visceral del desarraigo, la extranjería, el desamor, la sórdida rutina y el malestar psicológico.Adrián Cadavid tuvo que viajar lejos del amor de su hijo para encontrar la poesía en Nueva York; y es justamente ella la que le otorga, ahora, su pasaporte de retorno a las montañas. Este libro cierra un periodo y abre otro en la vida de Cadavid. Ya no habrá jaula de oro, pues lo espera el cariño de Telémaco. Como uno de los primeros lectores de La imperfección del deseo, doy fe y agradezco el libro, de quien me confesaría una tarde en Forest Hill: "Yo solo puedo escribir desde mi dolor".Fredy YezzedNueva York, febrero de 2018
Escudriñar las entrañas de Cuerpos, de Max Rojas (1940-2015), implica comprometerse en una lectura exigente en diversas disciplinas (sobre todo poesía y filosofía), desde luego, en el ámbito poético que implica el uso de diversos recursos para mantener la tension poética en un libro que empieza en cualquier verso y continua sin ningún desenlace, igualmente el análisis del uso del versículo que se concatena en un ritmo galopante. Así como la estructura laberíntica que irrefrenablemente nos llevara y nos reencontrara con temas como la otredad, el Doppelganger (los dobles fantasmagóricos del autor), el suicido, la lujuria, la locura, la vida, la muerte, la nada, el todo. En pocas palabras, la ontología, la metafísica general. Cuerpos es uno de los proyectos poéticos más arriesgados al inicio del siglo XXI en nuestra lengua, realizado por uno de los poetas de culto mas radicales de Mexico.
Carolina Campos y yo nos dimos cita en el Kracovia para conocernos y que yo le firmara mis novelas Limón Blues y Limón Reggae en noviembre de 2010. Carolina era bachiller en Relaciones Internacionales y estudiaba Economía en la Universidad de Costa Rica, donde yo enseño. Inteligente e inquieta, la vida le explotaba en cada poro. Su manejo del español era excelente y yo pensé con esas ganas de comerse el mundo va a escribir.No volví a saber de ella. Más tarde me contó que en el 2018 entró al Laboratorio Popular de Literatura y a partir de allí empieza a escribir y publicar poesía. Entra a la colectiva Jícaras y a otros grupos literarios jóvenes y la calidad de su poesía la lleva a la Nueva York Poetry Press, que hoy publica este poemario.He quedado sorprendida por la calidad de Helechos en los poros. Una persona y una poeta se da nacimiento a sí misma muchas veces en el libro. Telúrica, ctónica, mediante su poesía abre y cierra ciclos y cada ciclo se honra. La mirada es directa, sin concesiones ni hipérboles innecesarias. La prosa poética fluye y chorrea como un fruto maduro. Cada palabra está en el lugar que le corresponde. Me identifiqué con la vibración del aparatito sagrado para las mujeres. Me atrapó la terrible afirmación de "La gata". Los poemas cierran con una maestría que ilumina o duele. La cotidianidad tropical es extraña, violenta y dulce, y devela las mil personas que son la poeta. A veces el tono generalmente intimista acoge una denuncia con un toque leve pero devastador, como el poema a las chicas migrantes o al faltante de mujeres. Y no falta el humor ácido.Un poemario hermoso y necesario, como la misma Carolina.ANACRISTNA ROSSI, Enero 2021
El mítico rey Kong¿ëy es creador y testigo, sin prisa, del devenir de todos los tiempos. Irrumpen sus palabras en mixe: clama por el rito; contempla los cambios, celebra la lengua y se define. Es uno con los animales y los montes, a través de figuras sencillas, descriptivas y cálidas. El hilo conductor de este poema es el lenguaje de todos los seres y paisajes que habitan la región mixe: manantiales, coyotes, hojarasca, viento, serpientes que son el espíritu de Tajëëw -hermana del héroe-, el mezcal que se comunica con los dioses cuando tienen sed, estos habitantes poseen su propio idioma, y Juventino Gutiérrez les da voz. La magia, es el umbral de misterio y conocimiento antiguo que flota en el poemario entero; un tono: hálito del chamán, nos da cuenta de la vida espiritual del pueblo. Tal es Kong¿ëy, segundo libro del casi único poeta que se anima a escribir en mixe, su lengua materna, para honrar a su pueblo ancestral, los ayuujk jääyGRISSEL GÓMEZ ESTRADA
Ecuatorial se dispersa por el mundo para interpretar la marca temeraria del tiempo. A través de versos largos, mayúsculas caprichosas, y un terco espaciamiento, da cuenta de que lo que sobrevive ante la muerte es el poema. El cielo es una metáfora de fuego, y las calles por donde caminan los viandantes, una cárcel permanente. El poeta mira el cielo en llamas, y transita por la tierra hirviendo como un volcán. El poema viaja cruzando mares y ciudades llenas de humo negro. El poema salta el muro de la indiferencia, lucha contra la derrota y se asombra con la vida. EL mundo partido por la mitad, sobrevive. MIGUEL ÁNGEL ZAPATA
La poesía ha tomado caminos diversos a lo largo de su paso entre la oralidad, el lirismo y las expresiones contemporáneas que se valen de herramientas tales como los conceptos de "poesía visual" o su adaptación al "performance". Sea cual sea la tonalidad, es innegable aseverar que da voz a las necesidades de una sociedad cambiante y en proceso de evolución. Los rinocerontes se queman es una obra que toca las esferas que nos componen como seres con miras a subsistir (sobreexistir), toma como modelo la definición de homeostasis que menciona un equilibrio entre lo biopsicosocial y espiritual ―¿Qué tan roto se puede estar?― y termina con el último embiste que nos ha dado la vida, el 2020, lo pandémico. El poemario recoge dudas, angustias y reclamos del día a día, es gris, se degusta la crudeza, la sorna y, por qué no, una no tan incipiente sensación de inminente ignición/extinción.
He repetido muchas veces que las antologías no son una suma de poemas procedentes de libros diversos, sino un corpus poético con autonomía propia. Un poeta no escribe sino un solo libro, en el que alternan los distintos tonos de su voz, donde se puede ir siguiendo la ruta de su modo de observar la realidad e interactuar con ella, y de verse a sí mismo, aceptando o rechazando lo que reproduce el espejo, sabiendo, como nos recuerda María, que todos somos, además, el espejo de otro. En este Libro María Palitachi, confirma lo que acabo de expresar. En él la poeta nos invita a un viaje a travésde los ojos y la sensibilidad de una mujer a la que le duele el mundo y se pregunta porque vivimos en el guión, porquéestamos divididos entre realidades diversas, porque el pasado se va diluyendo y a veces solo reside en el sabor de una fruta, de una cerveza, de una lágrima, de la leche materna, o una melodía a la cual terminamos confundiéndole los versos. AElla le duele Harlem, palestina, Nicaragua, y las calles de su ciudad, pero también el barrio de los abuelos, la casa que talvez no habitó pero por la que se mueve su sombra. Se busca dentro, busca en los demás y descubre que "hay veces queme hago falta" Aquí está la mujer, las mujeres, habla de ellas desde ella misma. Las viste y las desviste para decirnos quehay algo más, mucho más, detrás de la piel o del asombro erótico. Cuando habla del mundo que late un una ciudadcomo New York, nos recuerda que "hay lágrimas que huelen a utopía" y que al pasado no se regresa y el porvenir sigue siendo un puerto a merced del viento y las olas.En este libro hay un viaje en el tiempo donde se confunden los espacios, donde todo es ajeno e íntimo y nada existe sinoestá marcado por nuestra respiración, percibido por nuestros sentidos. La poeta nos revela todo este entramado de visiones y nos invita a reflexionar con ella sobre lo más universal y lo más íntimo a través de una construcción poética dondelo que importa es la voz y, por esta razón, encontramos un discurso cercano a lo coloquial, una versificación sin ataduras, suelta, sin rehusar determinadas construcciones que pueden parecer propias de la reflexión filosófica o política pero que terminan ancladas a la poesía. Dialogamos con versos de largo aliento o con estrofas de apretada síntesis, como los haiku, y nos sorprende descubrir, como la almendra, la sustancia, esa sombra de la memoria que es la poesía, se resume en los largos textos como el que cierra el libro y se expande hasta el infinito en la combinación de tres versos del haiku. Este es un libro que no dejará indiferente, al lector más exigente y que pondrá a reflexionar a los menos avisados, aquellos para quienes la poesía pueda parecer extraña, o inútil.WALDO LEYVA
LAS PARTÍCULAS DEL DESEO /ROCÍO CERÓN /Ciudad de México, junio 2018.La música transforma al escucha, así como el deseo y el paisaje de una ciudad hermosa y decadente. En Paisaje nihilista, de la artista sonora y poeta Susan Campos, los tiempos/inminencias se atraviesan: pasado, presente y futuro se entremezclan entre ciudades y cuerpos. Los barrios murmuran a sus habitantes, así como éstos le aportan su particular pulso; simbiosis y ritmo para descifrar un instante histórico. En este volumen, Campos nos muestra, como detectora de rostros y tesituras, aquello que es invisibilizado por lo normativo así, en la serie Ángel punk, podemos mirar dentro de escenas fílmicas y con paisajes sonoros espesos para "Sentir sus manos en tu cuello sabiendo que no hay collar más hermoso que esos dedos que te asfixian con silencio. Pero las joyas más preciosas son frías." O darnos cuenta de cómo entre saudade y gozo hay siempre una brecha muy estrecha como en la serie Ciberpunk Fados donde entre esquirlas robóticas y sesiones de tatuaje, la tristeza intenta diluirse. Materialidades plásticas, tecnológicas que no pueden vencer, ni oscurecer, la verdadera naturaleza de la condición humana, es decir, su condición mortal. La autora lo revela con exactitud y puntualiza: "simplemente, / somos hijos del aleteo.../ sólo eso." En la serie que cierra el poemario, breve y exacto, por cierto, seguimos el eco de todo el Paisaje nihilista: un eco de resistencia ante lo regulado, lo servil y lo que intenta hacer que todos seamos iguales, como masa productiva desechable. Un barrio neoyorquino, aún en resistencia ante la gentrificación, Gowanus, da nombre a esta sección, donde la autora se pregunta por las polifonías entre trenes y ríos, entre volcanes de cristal y la devastación del mundo contemporáneo que incide en el pensamiento propio con una permanente sensación de muerte y derrotamiento, aunque siempre exista la salida del agua, de las partículas sonoras y del deseo por el cuerpo del otro. Así, Susan Campos, nos lanza hacia nuestras riberas interiores y nos dice, "Me dijiste que entre Brooklyn y Manhattan no hay fantasmas, / pero no es así./ Dos figuras brotan de la arena secreta en mi memoria./ Allí, donde la ola de Hokusai no consigue llegar al océano".
Abonner på vårt nyhetsbrev og få rabatter og inspirasjon til din neste leseopplevelse.
Ved å abonnere godtar du vår personvernerklæring.